jueves, 23 de marzo de 2017

VÍA CRUCIS DE LA JUVENTUD - 31·Marzo

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INVITACIÓN  A LOS JÓVENES
DE LA HOSPITALIDAD DE NTRA. SRA. DE LOURDES
DE LA RIOJA
 
El día 31 de marzo,  viernes, tendrá lugar un Vía Crucis de la Juventud por las calles del Casco Antiguo de Logroño. Presidirá el mismo nuestro obispo D. Carlos.
 
A las siete de la tarde, en la Iglesia parroquial de Palacio misa de la cofradía del Santo Cristo de las Ánimas.
 
En torno a las ocho, salida del Vía Crucis por las calles, pasando por las Iglesias de La Redonda y Santiago, para concluir en la Plaza de San Bartolomé. Participarán las bandas de las cofradías con sus tambores y trompetas. También asistirán al Vía Crucis la Hermandad de Cofradías, Personal de la Pastoral Universitaria, Pastoral Juvenil de la diócesis y el Seminario.
 
 

sábado, 28 de enero de 2017

JORNADAS DE PASTORAL DE LA SALUD 2017


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DIÓCESIS DE CALAHORRA Y LA CALZADA-LOGROÑO 
PASTORAL DE LA SALUD Y ECOLOGÍA INTEGRAL

 * 2 de Febrero: Salud y medio ambiente, a la luz de "Laudato Si"  (D. Alfredo Álvarez Lacruz: profesor asociado de antropología Teológica en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Navarra ; Consiliario del Movimiento Scout Católico)

TRIDUO EN HONOR A NTRA. SRA. DE LOURDES 

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*9 de Febrero: "Proclama mi alma la grandeza del Señor".   Eucaristía a las 19:30 en la Parroquia de La Sagrada Familia de Logroño, presidida por D. Esteban Ruiz Santamaría, capellán del Hospital Provincia.
*10 de Febrero: "Se alegra mi Espíritu en Dios Salvador" Eucaristía a las 19:30 en la Parroquia de La Sagrada Familia de Logroño, presidida por D. Diego Hernández León, capellán del Hospital San Pedro de Logroño.
*11 de Febrero: Ntra. Sra. de Lourdes: JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO. Procesión de Antorchas, a las 18:45, desde la Plaza de la Iglesia de San Bartolomé (Rezo de Santo Rosario por los enfermos).
"El Poderoso ha hecho obras grandes  por mí." Eucaristía, a las 19:30 en la Parroquia de Santiago El Real de Logroño, presidida por nuestro obispo D. Carlos Escribano Subías.
PEREGRINACIÓN DIOCESANA A LOURDES
 DEL 22 AL 25 DE JUNIO
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*16 de Febrero:  Salud y ecología integral: iluminación bíblica y líneas teológico pastorales (D. José Ramón Pascual García: Consiliario del Movimiento  de Jóvenes Rurales Cristianos )
* 23 de Febrero: Retos y propuestas Pastorales ( D. Rafael Gil Vicuña: Director del Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud)
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Lugar: Salón de las Oficinas Diocesanas de Logroño.
Hora: 17:30

Mensaje del Papa Francisco para la XXV Jornada Mundial del Enfermo 2017


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«El asombro ante las obras que Dios realiza: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí», es el tema del Mensaje del Papa Francisco para la XXV Jornada Mundial del Enfermo 2017, que se celebrará el próximo 11 de febrero, en la fiesta de la Virgen de Lourdes.
 
En su Mensaje, el Santo Padre recuerda que, esta Jornada fue instituida por su predecesor san Juan Pablo II, en 1992, y celebrada por primera vez precisamente en Lourdes el 11 de febrero de 1993. Esta Jornada, afirma el Pontífice, «constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos».
 
Además, señala el Papa, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados. En este sentido, los encuentros de oración, las liturgias eucarísticas y la unción de los enfermos, la convivencia con los enfermos y las reflexiones sobre temas de bioética y teológico-pastorales que se celebrarán en aquellos días en Lourdes, darán una aportación nueva e importante a ese servicio.
 
Es por ello, que el Papa Francisco, uniéndose ya desde ahora espiritualmente a todos los enfermos, «desea expresar su cercanía a todos los que viven la experiencia del sufrimiento, y a sus familias; así como mi agradecimiento – agrega el Pontífice – a todos los que, según sus distintas ocupaciones y en todos los centros de salud repartidos por todo el mundo, trabajan con competencia, responsabilidad y dedicación para su alivio, su salud y su bienestar diario». Me gustaría animar a todos los enfermos, agrega el Papa, a las personas que sufren, a los médicos, enfermeras, familiares y a los voluntarios a que vean en María, Salud de los enfermos, a aquella que es para todos los seres humanos garante de la ternura del amor de Dios y modelo de abandono a su voluntad.
 
Mencionando a santa Bernadette, como la humilde muchacha de Lourdes que miraba a la Virgen, como se mira a una persona, el Vicario de Cristo precisó que, «estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación y esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave – afirma el Papa – tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así». El hecho de que la hermosa Señora le pida que rece por los pecadores, señala el Pontífice, nos recuerda que los enfermos, los que sufren, no sólo llevan consigo el deseo de curarse, sino también el de vivir la propia vida de modo cristiano, llegando a darla como verdaderos discípulos misioneros de Cristo.
 
«Pidamos pues a la Inmaculada Concepción – alienta el Papa Francisco – la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás». La mirada de María, Consoladora de los afligidos, recuerda el Obispo de Roma, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. Los frutos maravillosos de esta solicitud de la Iglesia hacia el mundo del sufrimiento y la enfermedad son motivo de agradecimiento al Señor Jesús, que se hizo solidario con nosotros, en obediencia a la voluntad del Padre y hasta la muerte en la cruz, para que la humanidad fuera redimida.
 
Con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, renuevo, con mi oración y mi aliento, agrega el Papa, mi cercanía a los médicos, a los enfermeros, a los voluntarios y a todos los consagrados y consagradas que se dedican a servir a los enfermos y necesitados; a las instituciones eclesiales y civiles que trabajan en este ámbito; y a las familias que cuidan con amor a sus familiares enfermos. «Deseo que todos sean siempre signos gozosos de la presencia y el amor de Dios, señala el Pontífice, imitando el testimonio resplandeciente de tantos amigos y amigas de Dios, entre los que menciono a san Juan de Dios y a san Camilo de Lelis, patronos de los hospitales y de los agentes sanitarios, y a la santa Madre Teresa de Calcuta, misionera de la ternura de Dios»
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PEREGRINACIÓN DIOCESANA CON ENFERMOS
A LOURDES DEL 22 AL 25 DE JUNIO

25 ANIVERSARIO DE LA HOSPITALIDAD DE NTRA. SRA. DE LOURDES DE LA RIOJA

martes, 13 de diciembre de 2016

Fiesta de Navidad de la Hospitalidad de Lourdes de La Rioja



 
            Este año tendremos nuestra fiesta de Navidad el domingo 18 de diciembre en las dependencias de Hermanos Maristas, situada en Travesía de Madrid , junto al Hospital Los Manzanos de Logroño

                                           Programa:  
            10:30   Bienvenida con desayuno con chocolate o café y bizcochos caseros.
            11:00   Exposición de los acontecimientos organizados durante el año.
12:00   Previsión de los actos que llevaremos a cabo durante el próximo año.
            13:00   Eucaristía.
            14:15   Almuerzo.
            15:30   Sorteo con reparto de premios y cantico de villancicos.
            17:30  Fin de fiesta.  

viernes, 9 de diciembre de 2016

Coloquio 10 – 13 de febrero de 2017 « El Magníficat, cántico de la esperanza»

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Coloquio 10 – 13 de febrero de 2017 « El Magníficat, cántico de la esperanza» para la 25a JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO
INSCRIPCIÓN en internet estarà disponible el 19 diciembre
“El Magníficat es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. [...] La Iglesia , actualmente, sigue cantándolo y lo canta en todo el mundo. Este cántico es fuerte y sonoro, de manera especial, allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión. Para nosotros los cristianos,  donde está la Cruz siempre hay esperanza. Si no hay esperanza, no somos cristianos. Por esto me gusta decir: no os dejéis
robar la esperanza. Que no os roben la esperanza, porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos hace avanzar mirando al cielo. Y María está siempre allí, cerca de esas comunidades, cerca de nuestros hermanos, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magníficat de la esperanza.” (Papa Francisco, Homilía del 15 de agosto de 2013).
En téléchargement :

sábado, 19 de noviembre de 2016

Tema del año LOURDES 2017 : "El Señor hizo en mi maravillas"


El Magníficat
de la esperanza

Tema del año 2017 "El Señor hizo en mi maravillas"

El santuario de Lourdes propone a los peregrinos de este año 2017 seguir el camino abierto por la 25ª Jornada Mundial del Enfermo, celebrada de manera extraordianria en Lourdes en el aniversario de su primera celebración, el 11 de febrero de 1993.

Estamos invitados a fijar la mirada de María en el sufrimiento. Desde los primeros momentos  del anuncio del Evanagelio, en Caná, ella presenta a Jesús las necesidades de los hombres y muestra a los hombres el camino de Jesús (1). A lo largo del ministerio de Jesús, ella lo acompaña con su fe, manifestada al pie de la cruz con el ofrecimiento de su presencia: allí recibe al discípulo como hijo suyo (Jn 19, 26). La hora de Jesús es también la hora de la mujer (Jn 16, 21). Con ella, todo sufrimiento se convierte en dolor de alumbramiento. Ella es «la madre» que recibe y transmite el don de amor de Jesús crucificado.

Ella es la que se deja ver por Bernardita en el hueco oscuro de una roca pirenaica. Bernardita se encuentra ante un camino sin salida. Puede ver frente a ella «una auténtica mina de leña y de huesos» , precisamente lo que ha ido a buscar, pero también eso le resulta inaccesible a causa del agua fría del canal.

Ese momento resume toda su existencia, condenada al fracaso por la enfermedad, las malas cosechas, la mala administrción y por la imposibilidad de ir a la escuela y al catecismo. Alos 14 años es una marginada, en la periferia de Lourdes. Hubiera podido desaparecer de Lourdes sin que nadie se preocupara... Pero alguien la vió en el fondo de su agujero. Una joven «tan joven y tan pequeña como yo», dirá ella. Alguien que se le parece, que igual que ella, era insignificante a los ojos de los hombres, pero que Dios supo ver, al fondo de la gruta de Nazaret. «Dios no ve como los hombres, que ven las apariencias; el Señor ve el corazon.» (1 Sm 16, 7)
(1) Podemos repasar el comentario del Evangelio de Caná en la encíclica Redemptoris Mater del Papa Juan Pablo II (25 demarzo de 1987) nº 21 : María se pone entre su Hijo y los hombres en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos. Se pone « en medio », o sea hace de mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre.  Otro elemento esencial de esta función materna de María se encuentra en las palabras dirigidas a los criados: « Haced lo que él os diga ». La Madre de Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de la voluntad del Hijo.
Con  su  mirada  y  su  sonrisa,  María  comparte  con  Bernardita  la  alegría  del Magníficat, la fecundiddad de una vida visitada por Dios. María comparte con  la Iglesiala alegría de oir de nuevo «un ruido como una ráfaga de viento», el soplo de Pentecostés, el soplo de los comienzos. «Me miraba como una persona que  habla  con  otra  persona».  Existo  por  alguien.  La  misma  alegría  de  la Santísima Trinidad, de las Personas divinas que existen una para la otra.
«Me has escogido portentosamente, son admirables tus obras...» Sl 138,«Tú me has tejido en el seno materno». Sl 138, 13
«No me rechaces ahora en la vejez». Sl 70, 9
«Lo que hicísteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo o hicísteis». Mt 25, 40


En Lourdes especialmente, como a lo largo de todo el Evangelio y de la historia de la Iglesia, se nos revelan el rostro y la presencia de los pequeños. Cuado María dice, por fin, su nombre a Bernardita, se llama La Inmaculada Concepción, la llena de luz, de una claridad que no le pertenece, sino que le viene dada de lo alto, del corazon mismo del Dios amor. Yo soy la que no pone trabas al amor, hasta el punto que puede encontrarse a gusto conmigo, que puede hacerse carne en mi. María dijo su nombre el 25 de marzo, el día de la concepción de Jesús en el hueco de su vientre de mujer. No está sola en la Gruta.

Una ecografía espiritual nos permite entrar en comunión con la presencia de Jesús en su vientre. María nos invta a desprendernos de la apariencia para descubrir en el secretro de los corazones la omnipotencia del amor que se entrega. Nos invita, también, a raspar el grueso caparazón de nuestro orgullo y de nuestros miedos, para dejar que brote la fuente y rendirnos ante el pequeño que nos da vida y nos introduce en el Reino.

A Lourdes han venido los pobres, los cuerpos enfermos y los corazones endurecidos, a sumergirse en el baño de la misericordia.

María Salus Infirmorum
María Refugium peccatorum
María Consolatrix afflictorum


En María Inmaculada el Señor nos muestra la creatura librada perfectamente de la enfermedad del pecado, capaz de abrir un camino de gracia a Bernardita, marcada por toda clase de dicapacidades. Lourdes se convierte en un lugar de curación de las personas enfermas, un lugar de curación de los corazones endurecidos por el pecado, un lugar de esperanza y de renovación de una vida llamada a  comunicarse.

«Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo. Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualqier lucha.» (2 Co 1,3-4).

Con María recibimos el Soplo del Espíritu Consolador.

María del Magníficat da gracias por el don de la vida que nace en su vientre, es Dios mismo el que se compromete en ese pequeño: «Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador» (mi Jesús). Desde el vientre de la madre hasta la edad de las canas, la vida es una maravilla, un don de Dios.

En todo el Evangelio y en la historia de la Iglesia, el Señor actúa curando a los enfermos. Y les manifiesta de manera especial su ternura por medio del rostro de María, la madre que da a luz y abre siempre un camino hasta llegar al pie de la cruz, donde resume, en ella, toda la fe de la Iglesia. Ella es «salus infirmorum», salud de los enfermos, es la que acoge y transmite el don de Dios, el don de la vida. Testimonio especial de ésto son las curaciones de Lourdes desde la época de las apariciones.

En Lourdes igualmente, María, «refugium peccatorum», pide rezar «por los pecadores», hacer penitencia, comer hierba, rebajarse a ese nivel animal, al que ha llegado el pecador . Pero en medio de la suciedad y del barro, brota una fuente escondida, la fuente del bautismo que el Señor nunca ha negado y que hace brotar de nuevo: fuente del perdón y de la misericordia. Lourdes es este «oasis de misericordia», en el que debe convertirse todo lugar de la Iglesia, lugar de curación de los corazones por el poder del perdón. La penitencia es la expresión de esta solidaridad en el camino de la renovación del espíritu y del corazón.

Finalmente María, «consolatrix afflictorum», se nos ofrece como el mejor fruto del Espíritu Santo, la comunicante privilegiada del Paráclito, del Consolador.

Ella ilumina el camino de los Apóstoles, llamados a comunicar este poder de consuelo, que ellos han experimentado y a ser también ellos consoladores.  Se unen a los que lloran por las desgracias de la creación, que Dios quiso muy bella y que no reconoció  el momento de su venida. (Lc 19, 44) Pero ese llanto expresa los dolores de un parto que dura todavía. El peregrino del Consuelo se convierte en portador de una vida nueva, como dice San Pablo. (2 Co 1, 3-4).

Lourdes es el único lugar del mundo en el que se muestra como en una «exposición» a los más miserables, los pacientes que habitualmente se ocultan, a los que no se quiere ver, porque muestran  nuestra fragilidad y nuestras debilidades y discapacidad... Pero aquí esas heridas se convierten en puertas de luz, por la gracia de una mirada que no juzga y que ama. El fruto de nuestra experiencia de peregrinación podría ser una renovación de la mirada que aprende a amar y a dar vida. Las Bernarditas de hoy nos transmiten el reflejo de la sonrida de María: los más pobres, los más frágiles nos hacen ver como «natural» la vida del Dios de Jesucristo.

Propondríamos de buena gana repasar los capítulos 8 y 9 del Evangelio de San Mateo. Jesús baja de la montaña donde ha proclamado la nueva ley, no una ley distinta de la ley de Moisés, sino esa misma ley llevada a su plenitud por el don de su amor y el soplo de su Espíritu. Jesús, entonces, cura a los enfermos, para ofrecer al pueblo al pueblo el gusto del mejor vino, dar la alegría del perdón, que hace posible al publicano Mateo curarse de la peor de las enfermedades, la del dinero: Jesús le dijo: «Sígueme». El hombre se levantó y lo siguió. «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa, misericordia quiero y no sacrificios: que no he venido a llamar a los juestos, sino a los pecadores.» (Mt 9, 12-13)

Con María y Bernardita, damos gracias por el lugar y el tiempo de la Misericordia. Nuestros cuerpos y nuestros corazones están dispuestos para la obra de Dios, obra de curación y de perdón, que se nos confía para que la anunciemos y difundamos.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundanate, pero los trabajadores son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» (Mt 9, 35-38)
 

Camino del Magnificat, de la curación, del perdón y de la misión

•  El hombre se fija en las apariencias, Dios mira al corazón.
¿Qué « maravillas podría yo descubrir en mi propia vida, en mi histora, alrededor de mí, si abriera los ojos de mi corazón?

• ¿Dónde están para mi las Bernarditas de hoy día?
¿De qué manera estoy presente junto a los más débiles y los más pequeños?
¿Cómo mirar al niño que va a nacer, o a la persona que se está muriendo?

•  María, salud de los enfermos
Salud del cuerpo, salud del corazón,… ¿Qué significa, pues, tener buena salud?
¿Tendría que encomendar peticiones de curación?

•  María, refugio de los pecadores 
¿Qué complicidades con la violencia, con la muerte puedo identificar dentro de mí?
¿Qué camino de perdón querría encontrar abierto?
¿A qué gesto de penitencia, de vuelta a la fuente, me sentiría invitado?

•  María, consuelo de los afligidos
¿Sé recibir el consuelo que se me ofrece cuando las cosas no van bien?¿Qué alegría de renovación se me propone?

• «¿El milagro de Lourdes es un corazón que se transforma?
¿Qué consuelo, qué fuente de renovación estoy llamado a compartir?
¿Qué misión me está confiada actualmente?
«Es normal, por lo tanto, que María, Madre y modelo de la Iglesia, sea invocada y venerada como "Salus infirmorum", "Salud de los enfermos". Como primera y perfecta discípula de su Hijo, siempre ha mostrado, acompañando el camino de la Iglesia, una especial solicitud por los que sufren. En la conmemoración  de las apariciones en Lourdes, lugar elegido por María para manifestar su solicitud materna con los enfermos, la liturgia se hace eco oportunamente del Magníficat,  que no es el cántico de aquellos a quienes les sonríe la suerte, de los que siempre van "viento en popa"; es más bien la gratitud de quien conoce los dramas de la vida, pero confía en la obra redentora de Dios… Como María, la Iglessia es portadora, a lo largo de la historia, de los dramas humanos y del consuelo divino... Aceptado y ofrecido, compartido sincera y gratuitamente, el sufrimiento se convierte en um milagro del amor...»
Benedicto XVI, 11 de febrero de 2010

El Magnificat es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. La Iglesia también lo canta  y lo canta en todo el mundo. Este cántico es especialmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión. Donde está la cruz, para nosotros los cristianos siempre hay esperanza. Si no hay esperanza, no somos cristianos. Por eso me gusta decir: no os dejéis robar la esperanza. Que no os roben la esperanza, porque esta fuerza es una gracia, un don de Dios que nos hace avanzar mirando al cielo. Y María está siempre allí, cerca de esas comunidades, de esos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magnificat de la esperanza. Papa Francisco, Homilía 15 de agosto 2013

Lourdes clausura el Jubileo de la Misericordia


EL12 de noviembre de, 2016, el Obispo Nicolás Brouwet, obispo de Tarbes y Lourdes, presidió en el santuario  la celebración de clausura del Jubileo extraordinario de la Msisericordia. Después de un tiempo de oración en la puerta de la misericordia de peregrinos que han cruzado por miles a lo largo de este Año Santo, el obispo condujo una procesión hizo una parada en la estatua del Cura de Ars, que se encuentra en entrada a la capilla de las confesiones, antes de unirse a la cruz de Espélugues, detrás de la Basílica de la Inmaculada Concepción, la parte inferior de la que inauguró, junto con el Padre André Cabes, rector del santuario, una nueva ubicación a través del cual se abrará oficialmente al público en la primavera de 2017: el modo de consuelo. Es un monumento a los niños por nacer, creado en una idea original y con el apoyo de la Madre de la Misericordia Asociación www.meredemisericorde.org

Celebración del 45º Congreso Nacional de Hospitalidades de Ntra. Sra. de Lourdes en Granada

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Los presidentes, consiliarios y miembros de la Hospitalidad, llegados de diversos puntos de España, se han congregado en la diócesis de Granada del 10 al 13 de noviembre para celebrar el 45º Congreso Nacional de Hospitalidades de Ntra. Sra. de Lourdes, una cita anual que en esta edición se ha titulado: “El Señor hizo en mi maravillas”. Éste será el Tema Pastoral para 2007, en preparación del 25º aniversario de la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en Lourdes el próximo mes de febrero a iniciativa del Pontificio Consejo para la Salud y contará con la presencia del Cardenal Mons. Parolin.
Entre los momentos más destacados del Congreso cabe mencionar la tradicional procesión de Antorchas en la que la Virgen de Lourdes recorrió las calles de Granada acompañada por la tuna el pasado viernes, o el caluroso homenaje que la Hospitalidad de Granada dedicó al P. Teótimo González, por el fin de sus veinte años de servicio como coordinador del sector de lengua hispana en el Santuario de Lourdes.
Nuestro Arzobispo, D. Javier Martínez, también acompañó esta cita anual de los hospitalarios presidiendo la Eucaristía de clausura del Congreso que se celebró el pasado sábado en la Catedral. “Es un gozo estar unidos por el amor a nuestra Madre, la Virgen de Lourdes, la Inmaculada Concepción que tiene un lugar privilegiado en la diócesis de Granada. Le pido al Señor que el Congreso haya dado frutos y sido un momento de comunión y fraternidad entre vosotros y que sea germen de amor en vuestras diócesis”, afirmó el Arzobispo.

Prioridades y desafíos de la Hospitalidad

Durante las jornadas los participantes del Congreso tuvieron la oportunidad de profundizar en su espiritualidad mariana y de exponer las prioridades actuales del movimiento: “debemos potenciar inspirados en la Exhortación Apostólica ‘Evangelii Gaudium´ la capacidad de afecto y ternura en nuestra misión como hospitalarios, así como velar por la espiritualidad que caracteriza a la Hospitalidad basada en el anuncio de la palabra, los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, la oración y la caridad”, resaltó Horario Brito, Consiliario General de la Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes.
Entre los principales desafíos de la Hospitalidad de Granada, su presidenta, Adela García, destacó la implicación de la juventud en el movimiento y la captación de nuevos voluntarios: “sin los jóvenes no es posible llevar adelante la Hospitalidad, son el futuro y están preparándose para algún día ser ellos los que coordinen este movimiento”, destacó.
En estas jornadas fue anunciado que será la diócesis de Logroño la sede del próximo Congreso Nacional de Hospitalidades que se celebrará el año próximo.
(María José Aguilar – Archidiócesdis de Granada)
 
XLV CONGRESO NACIONAL DE HOSPITALIDADES DE NTRA. SRA. DE LOURDES
GRANADA 2016

10 al 13 de Noviembre
Comenzó el congreso, el jueves día 10, con la acogida y entrega de acreditaciones y documentación,en la recepción del Hotel #Saray, de donde partimos en varios autocares a la #Parroquia de San Agustin, sede de la #Hospitalidad de #Granada, donde se celebró una #Eucaristia de bienvenida.
 
El viernes día 11, después de la oración de la mañana, visitamos la#Cartuja y la Catedral,para después acudir a comer al Hotel.
A las 16h, bienvenida y comienzo con una ponencia a cargo del Dr.J. Serafín Bejar Bacas, Sacerdote Diocesano de Granada, Dr. en Teología y Dr. en Filosofía, profesor de la Facultad de Teologia de Granada. Tema: UNA PALABRA TUYA BASTARÁ PARA SANARME CRISTIANISMO Y SALUD.
A la misma hora reunion de Presidentes e información por parte de los representantes del #Santuario de #Nuestra Sra. de Lourdes y de la HNDI.
18h Procesión de las Antorchas y Eucaristía en la Basílica Parroquial de Ntra.Sra.de las Angustias
.
Sabado día 12, en el Palacio de Congresos de Granada, 9:30h  PRESENTACIÓN DEL TEMA PASTORAL 2017, a cargo del P.Horacio Brito, Capellán del Santuario de Ntra. Sra.de Lourdes.
11:30h, Homenaje al P.Teotimo González, Capellán del Santuario Ntra. Sra. de Lourdes.
12:15h, Reunión de Presidentes ,Reunión de Consiliarios. Reunion de grupos.
14h, comida en el Hotel
16:30, puesta en común de los grupos.
20h, Eucaristía y clausura del Congreso en La Santa Iglesia Catedral, presidida por el Arzobispo de Granada, Mos. Javier Martínez Fernández.
22:30, Cena de clausura en el Hotel.
 
Domingo día 13, visita a la Alhambra de Granada

martes, 9 de agosto de 2016

Lourdes News

                        Lourdes News N°25 - Octobre 2016

 

Lourdes News N°24 - Septembre 2016

Lourdes News N°23 - Août 2016

Lourdes News

 
 
                                     Lourdes News N°22 - Juillet 2016
Lourdes News
 
  

Lourdes News N°21 - Juin 2016

Lourdes News
 
 

Lourdes News N°20 - Mai 2016

Lourdes News
 
  

Lourdes News N°19 - Avril 2016

Lourdes News
 
 
 

Lourdes News N°18 - Spécial Familles

Lourdes News
 
 

Lourdes News N°17 - Février 2016

Lourdes News
 
 
 

viernes, 17 de junio de 2016

El Espejo de La Iglesia en la Rioja / COPE

AUDIO:

EL ESPEJO DE LA IGLESIA EN LA RIOJA / COPE
 
Entrevista
 
Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes de La Rioja
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Peregrinación Diocesana con enfermos a Lourdes
 
(23 al 26 de Junio)
 
 

jueves, 9 de junio de 2016

El Jubileo de los Enfermos culminará con una misa multitudinaria con el Papa en San Pedro


Viernes, 10 de junio

Durante todo el día se podrá realizar la Peregrinación a la Puerta Santa.

En la Iglesia de Santa María en Vallicella (Chiesa Nuova):
de 15:30 a 18:30 h., Adoración Eucarística y Sacramento de la reconciliación;
a las 17:00 h., Catequesis sobre la misericordia “La misericordia fuente de alegría”, impartida por Fr. Ciryl Axelrod (padre redentorista sordo-ciego) con servicio de traducción L.I.S. e International Sign Language; L.I.S./ táctil.
Esta catequesis está indicada particularmente para las personas sordas, sordo-ciegas, ciegas y con discapacidad visual.

Sábado, 11 de junio

Continua la peregrinación a la Puerta Santa para los que se han inscritos el sábado.
 
En la Iglesia de Santa María en Vallicella (Chiesa Nuova):
de 8:30 a 11:00 h., Adoración Eucarística y Sacramento de la reconciliación;
de 11:00 a 12:00 h., Catequesis en lengua italiana sobre la misericordia “La misericordia fuente de alegría” impartida por S.E.R. Mons. Luigi Marrucci, Obispo de Civitavecchia.

En la Iglesia de Sant’Andrea della Valle:
de 8:30 a 10:00 h., Adoración Eucarística y Sacramento de la reconciliación;
de 10:00 a 11:00 h., Catequesis en lengua italiana sobre la misericordia “La misericordia fuente de alegría” impartida por S.E.R. Mons. Gerard Dancourt, Obispo Emérito de Nanterre.

En la Iglesia de San Salvatore en Lauro:
de 8:30 a 11:00 h., Adoración Eucarística y Sacramento de la reconciliación;
de 11:00 a 12:00 h., Catequesis en lengua inglesa sobre la misericordia “La misericordia fuente de alegría” impartida por S.E.R. Mons. Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

En la Iglesia de San Juan de los Florentinos:
de 8:30 a 11:00 h., Adoración Eucarística y Sacramento de la reconciliación;
de 11:00 a 12:00 h., Catequesis en lengua española sobre la misericordia “La misericordia fuente de alegría” impartida por S.E.R. Mons. Octavio Ruiz Arenas, Secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

En los Jardines del Castillo S. Angelo:
de 14:00 a 21:00 h.
Posibilidad de visitar los stand de algunas asociaciones y organizaciones dedicadas al mundo de las personas enfermas y con diversidad funcional
de 18:00  a 20:00
Fiesta de Bienvenida “Oltre il limite” (“Más allá del límite”), dirigida por Rudy Zerbi y Annalisa Minetti. Personas enfermas y con diversidad funcional se exhibirán junto a cantantes, bailarines y prestidigitadores: Alessandra Amoroso, Silvan, Simona Atzori, Bebe Vio, Nicole Orlando y Stefano Oradei. Con la participación extraordinaria de la Banda dell’Arma dei Carabinieri.
 
Domingo, 12 de junio

Desde las 8:30 h., en la Plaza de San Pedro, cantos y testimonios de personas enfermas y con diversidad funcional como preparación a la Santa Misa: “Cuando soy débil entonces soy fuerte
10:00 h. Santa Misa en la Plaza de San Pedro presidida por el Papa Francisco
De 14:00 a 17:30 h. continua la peregrinación a la Puerta Santa para los que se han inscrito el domingo.

jueves, 19 de mayo de 2016

PEREGRINACIÓN 2016

LA RIOJA
 

Peregrinación 2016

Peregrinación Diocesana 2016 (Días 23, 24, 25 y 26 de Junio) El lema del año 2016 es “Misericordiosos como el Padre”. Como peregrinar      Itinerario      Tarifas 2016   Como peregrinar  ...

viernes, 13 de mayo de 2016

Nuestro nuevo obispo Mons. Carlos Manuel Escribano Subías

La Santa Sede ha hecho público, a las 12.00 h. de hoy, viernes 13 de mayo, que el papa Francisco ha nombrado a Mons. Carlos Manuel Escribano Subías obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Así lo ha comunicado la Nunciatura Apostólica a la Conferencia Episcopal Española.
Mons. Escribano Subías es actualmente obispo de Teruel y Albarracín. La diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño está vacante por el traslado de Mons. Juan José Omella Omella, quien tomó posesión de la diócesis de Barcelona el 26 de diciembre. Está al frente de la sede, como administrador diocesano, D. Vicente Robredo García.
Obispo de Teruel y Albarracín desde 2010
Mons. Escribano nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (A Coruña). Entró en el seminario mayor de Lleida. Obtuvo la Licenciatura en Teología Moral (especialización en Moral económica) por la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma (1994-1996).
Fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1996, quedando incardinado en la diócesis de Zaragoza, donde desarrolló su ministerio sacerdotal y desempeñó los siguientes cargos: vicario parroquial de la Parroquia de "Santa Engracia" (1996-2000); párroco de "El sagrado Corazón" (2000-2008); consiliario del "Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010); patrono de la Fundación de la Universidad "San Jorge" (2006-2008); vicario episcopal del sector Centro y profesor del "Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón" (2005-2010); consiliario de la delegación episcopal de Familia y Vida (2006-2010); consiliario de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010); y párroco de "Santa Engracia" y Patrono de la Fundación "San Valero" (2008-2010).
Fue nombrado obispo de Teruel y Albarracín el 20 de julio de 2010 y recibió la ordenación episcopal el 26 de septiembre del mismo año.
En la Conferencia Episcopal Española es, desde 2010, miembro de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, dentro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. También dentro de esta Comisión es miembro del departamento de Pastoral de Juventud, desde el año 2015. Es Consiliario Nacional de Acción Católica, desde 2011, y de Manos Unidas, desde 2015. Fue miembro, desde 2011 al 2014, de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

martes, 9 de febrero de 2016

VIACRUCIS CON 14 OBRAS DE MISERICORDIA




De las estaciones primera a la séptima meditamos el viacrucis con las Obras de Misericordia Corporales. De la octava a la decimocuarta con las Obras de Misericordia Espirituales

Obras de misericordia corporales


1ªEstación: Jesús entregado a muerte (Visitar a los enfermos)

En una clínica se encontraba ingresado un enfermo al cual nadie visitaba excepto un sacerdote. Un día, ante la tristeza del paciente, el religioso le dijo: mira siempre a esta silla vacía. Piensa que, cuando yo me voy, Cristo está sentado junto a ti, escuchándote, mirándote, cuidándote y animándote. Y piensa también, que cuando duermes, Él vela tus sueños. A los pocos días cuando el sacerdote regresó de nuevo para verlo le informaron que había fallecido. Al preguntar cómo había sido, las enfermeras le contestaron: murió por la noche pero, cuando lo descubrimos por la mañana, nos llamó mucho la atención que estaba sonriendo y fuertemente abrazado a la silla.
Cuántas veces, sin saberlo, podemos ocupar muchos espacios vacíos. Espacios que nadie llena y que, Cristo, reclama. Tengamos un recuerdo especial por los enfermos.
Señor pequé, ten piedad y misericordia de mí.

sábado, 23 de enero de 2016

Oración por los enfermos

¡Madre, danos tu mirada!
María, Divina Enfermera,
cuida el cuerpo y el alma de los enfermos:
en el dolor, sosiégalos;
en la soledad, acompáñalos;
en el miedo, alienta su confianza.
 
María de Caná
alegra sus días.
En la oscuridad, ilumina su fe;
en la debilidad, impulsa su ánimo;
en la desesperación, sostén su esperanza
y hazlos testigos del amor de Dios.
 
Madre de la Misericordia,
si su vida se apaga,
intercede por ellos ante tu Hijo,
vencedor de la muerte,
y cógelos en tus brazos,
Virgen de la ternura. Amén

sábado, 16 de enero de 2016

Inauguran en Francia año dedicado a la Santa vidente de Lourdes

Inauguran en Francia año dedicado a la Santa vidente de Lourdes
Con ocasión del 150° aniversario del nacimiento de Santa Bernardita, la diócesis de Nevers inauguró el 7 de enero el año dedicado a la vidente de las apariciones de la Virgen de Lourdes en Francia.
En 1866, Santa Bernardita salió de Lourdes a los 22 años rumbo al convento de San Gilard, ubicado en Nevers, donde permaneció hasta su muerte en 1879. Su cuerpo incorrupto está expuesto en esta ciudad desde 1925 en una urna de cristal. Por ello, en esta celebración, la diócesis también decidió recordar la llegada de esta santa a la ciudad.
La Misa de inauguración del año dedicado a Santa Bernardita fue presidida por Mons. Thierry Brac de la Perrière, obispo de Nevers y también se abrió la Puerta Santa del Santuario.

La diócesis de Nevers ha organizado varias actividades durante el año como las Misas del 11 y el 18 de febrero para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes y de Santa Bernardita. Además, se realizarán varias conferencias, retiros espirituales y una peregrinación de siete días desde la ciudad de Boussac a Nevers.
Los organizadores esperan que este año sea una ocasión para movilizar a los cristianos del país. También se han preparado una hora santa de meditaciones para los días jueves, de lecturas y se profundizará en las 18 apariciones durante todos los meses.

viernes, 15 de enero de 2016

TRIDUO A NTRA. SRA. DE LOURDES

Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes de  La Rioja
Triduo a Ntra. Sra. de Lourdes
(En la Parroquia de la Sagrada Familia de Logroño)
Eucaristía a las 19:30 h.
-         8  de Febrero, lunes: “María de la escucha y la confianza” (D. Javier Fraguas)
 
-         9 de Febrero, martes: “María del servicio”(D. José Luis Eguizábal)
10 de Febrero, Miércoles de Ceniza (D. Carlos de la Concepción)
-         11 de Febrero, jueves: Jornada Mundial del Enfermo. María del “vino nuevo”( D. Vicente Robredo , Administrador Diocesano)
                                               ************
-         13 de Febrero, sábado: “María, esperanza de los enfermos” - 18:45 Procesión de las Antorchas con la Imagen de Ntra. Sra. de Lourdes y Santa Bernardita, desde la Plaza de la Iglesia de San Bartolomé hasta la Parroquia de Santiago de Logroño. - 19:30: Eucaristía presidida por D. Rafael Gil, consiliario de la Hospitalidad de  Ntra. Sra. de Lourdes de La Rioja.

viernes, 18 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD


Felicitación Navideña de la Hospitalidad de Murcia 2015, en colaboración de las Hospitalidades de Segorbe-Castellón, Coria-Cáceres, Asturias y La Rioja. Hospitalidad Joven de Murcia y Hospi Junior de Murcia

sábado, 12 de diciembre de 2015

FIESTA DE ADVIENTO /NAVIDAD 2015 DE LA HOSPITALIDAD DE NTRA. SRA. DELOURDES DE LA RIOJA


Fiesta de Adviento / Navidad : domingo 13 de diciembre, en la casa de convivencias del Seminario de Logroño Programa:...
10:30 Bienvenida: desayuno con chocolate o café y bizcochos caseros.
11:00 Oración Mariana / Exposición de los acontecimientos organizados durante el año.
Programa de la Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes de La Rioja 205/2016.
12:30 Eucaristía.
13:30 Almuerzo.
14:30 Sorteo con reparto de premios.
16:00 Salida en autobús con enfermos hacia Calahorra para participar en la Apertura de la Puerta Santa y en la despedida de nuestro obispo D. Juan José.

martes, 8 de diciembre de 2015

APERTURA DE LA PUERTA SANTA EN LOURDES

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Alégrate llena de gracia
Lucas 1,26-38. Solemnidad Inmaculada Concepción. Con María es fácil superar nuestros pecados, nuestras dificultades. Ella nos enseña a amar a nuestros hermanos.                    
Del santo Evangelio según san Lucas 1,26-38
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Oración introductoria
María, te bendigo por las cosas grandes que ha hecho Dios en ti, te agradezco todas las gracias que recibo por tu medio y hoy, que inicia el Jubileo de la Misericordia, quiero consagrarte todos mis pensamientos, palabras y obras. Tómame de la mano y guíame en esta oración para poder recibir las luces del Espíritu Santo y corresponderle generosamente.

Petición
Madre mía, ayúdame a caminar siempre a tu lado, quiero aprender que el camino más corto y seguro hacia Dios, eres tú. Haz que jamás me olvide de ti, y si tal vez te olvidare, tú no te olvides de mí.

Meditación del Papa Francisco
Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.
El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor, para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza. (Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, S.S. Francisco, 2015).
Reflexión
Con María es fácil superar nuestros pecados, nuestras dificultades. Ella nos enseña a amar a nuestros hermanos. Cuando vemos con qué cariño y dulzura nos acoge Ella en su regazo, aprendemos la manera en que debemos de tratar a nuestros hermanos. Y si María, que es criatura, tanto nos ama, ¡cuánto más no nos amará Dios!

Propósito
Hoy rezaré un misterio del rosario y le pediré a María que me ayude a superar aquello que me aleja de Dios.

Diálogo con Cristo y María
María, hasta ahora tal vez no he sido tan buen hijo. Poco me acuerdo de ti y te doy pocas muestras de cariño; pues tú también eres mujer y te gustan las pequeñas muestras de afecto. Ayúdame a ser más cercano.

Jesús, Tú eres hijo de María. Tú sí sabes amarla como madre tuya que es. Que aprenda de ti las palabras, el cariño, la confianza que debo tener en Ella. Tú me la diste como madre al pie de la cruz, que sea yo agradecido por tan hermoso regalo.

"¡No apartes los ojos del resplandor de esta estrella, si quieres no ser destruido por las borrascas!" (San Bernardo, Hom. Sobre la Virgen Madre, 2)

sábado, 21 de noviembre de 2015

Tema Pastoral 2016 : "Misericordiosos como el Padre" (Lc. 6, 36)

Logo Jubilé extraordinaire de la Miséricorde
“Misericordiosos como el Padre” (Lc. 6, 36)
 
Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado”

“Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, serenidad y paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia  es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une a Dios y al hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados sin tener en cuenta el límite de nuestro pecado”. (Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 2)

El Santo Padre nos invita con estas palabras a celebrar el Año Jubilar de la Misericordia que va a comenzar con la apertura de la Puerta Santa en Roma, en las catedrales y santuarios del mundo entero del 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016.

El Santuario de Lourdes, por decisión de Mons. Brouwet, se hace eco de esta invitación del Papa Francisco y con una alegría inmensa ofrece sus reflexiones relacionadas con la misericordia para ayudar a todos los peregrinos a vivir este Año Jubilar acompañados por Nuestra Señora de Lourdes, Madre de Misericordia, y Bernardita, testigo de la misericordia de Dios.
   
I - ¿QUÉ ES LA MISERICORDIA?
   
En el lenguaje diario, la misericordia es un sentimiento que inspira una actitud y ciertos gestos. El  diccionario da la siguiente definición: “Virtud que hace al hombre compadecerse del dolor o infortunio ajenos”. En efecto, se trata de un corazón que se vuelve sensible a toda situación de miseria por la que pasa nuestro prójimo.
La compasión es una manera de expresar la misericordia, consiste en compartir  el estado de quien sufre, aunque no se pueda ponerse  completamente en el lugar de aquel que sufre. 
Pero la misericordia también se practica respecto al que no sufre, pero que hace sufrir a los demás. En ese caso, ya no se trata de un sentimiento, sino de un acto de nuestra voluntad que consiste en perdonar.
Así, cuando hablamos de misericordia hacemos referencia, al mismo tiempo, al sentimiento de compasión con respecto al que está sufriendo y al acto voluntario de perdonar y de borrar el mal que ha cometido.

DIOS es MISERICORDIA

Si Dios es Misericordia esto significa que la misericordia es un don.
   
Don del Padre porque nos entrega a su Unigénito. Porque “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único... (Jn 3, 16). Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3, 17).

Don del Hijo, que se entrega a nosotros para revelarnos la misericordia del Padre: “Por eso me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: Este mandato he recibido de mi Padre» (Jn 10, 17).

Don del Espíritu Santo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad  y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor" (Lc 4, 18-19).

“Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. «Dios es amor» (1 Jn 4, 8.16), afirma por primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión” (Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 8).

LA IGLESIA, SACRAMENTO DE LA MISERICORDIA DE CRISTO

“La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia «vive un deseo inagotable de brindar misericordia ». Tal vez por mucho tiempo nos hemos olvidado de mostrar y de andar por la vía de la misericordia. Por una parte, la tentación de procurar siempre y solamente justicia ha hecho olvidar que ella es el primer paso, necesario e indispensable; la Iglesia no obstante necesita ir más lejos para alcanzar una meta más alta y más significativa. Por otra parte, es triste constatar cómo la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más. Incluso la palabra misma en algunos momentos parece evaporarse. Sin el testimonio del perdón, sin embargo, queda solo una vida infecunda y estéril, como si se viviese en un desierto desolado. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza.” (Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 10).
  
“El lenguaje y los gestos de la Iglesia deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. Donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre.  Dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia.” (Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 12).

LA MISERICORDIA CREA LA FRATERNIDAD: “LAS OBRAS DE MISERICORDIA”

“Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Redescubramos las obras de misericordia corporales:

Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Vestir al desnudo.
Acoger al forastero.
Asistir a los enfermos.
Visitar a los presos.
Enterrar a los muertos.

Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales:

Dar consejo al que lo necesita.
Enseñar al que no sabe.
Corregir al que yerra.
Consolar al triste.
Perdonar las ofensas.
Soportar con paciencia a las personas molestas.
Rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos.”

(Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 15).


En el Evangelio, la Bienaventuranza de la Misericordia: “Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5, 7), nos enseña que:
- es solidaridad y compromiso de amor eficaz hacia los hermanos en la necesidad y en
   la miseria.
- es perdón y reconciliación de las ofensas recibidas y cometidas.

El Señor nos enseña que practicar la misericordia es un camino universal que crea lazos de fraternidad entre los hombres. Es el mensaje de la parábola del Buen Samaritano (Lc. 10, 29-37). Al final de la Parábola, Jesús pregunta: “¿Cuál de estos tres te parece  que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”
Esto quiere decir que no todos se comportaron como hermanos del herido. Podrían haberlo sido, pero de hecho el único fue “el que practicó la misericordia con él”. Para Jesús, ser hermano no es algo “automático”, como un derecho adquirido. No somos hermanos mientras no nos hayamos portado como tales y, estamos invitados a serlo practicando la misericordia.
El Evangelio nos enseña que, de hecho, no somos hermanos. La experiencia del odio, la división, la injusticia y la violencia nos enseña todos los días que es lo contrario. No somos hermanos, pero estamos invitados a serlo. En efecto, Jesús nos invita y da la fuerza para “convertirnos en hermanos”. Pero eso depende de una opción concreta que nos debemos y que compromete nuestra libertad, la de ser caritativos y misericordiosos.
El samaritano se ha convertido en el hermano del herido. No por su religión, por su raza, su nacionalidad o ideología, sino simplemente por la práctica de una acción de misericordia.
Así, mi prójimo no es el que comparte mi religión, mi patria, mi familia o mis ideas. Mi prójimo es aquel con quien comparto mi vida porque nos necesitamos unos a otros.
Para acercarse al hombre herido, el buen samaritano ha tenido que hacer un esfuerzo para salir de sí mismo, de su raza, de su religión y de sus prejuicios. “... porque los judíos no se tratan con los samaritanos.” (Jn. 4, 9). Ha tenido que dejar de lado su mundo y sus intereses personales. Ha abandonado sus proyectos, ha dado su tiempo y su dinero. En lo que se refiere a los demás personajes de la parábola, el sacerdote y el levita, no quisieron abandonar sus proyectos considerándolos más importantes que la invitación a ser hermanos del herido.
Ser hermano de alguien supone salir de “nuestro mundo” para entrar en el “mundo del otro”. Compartir su cultura, su mentalidad, sus necesidades y su pobreza.
Hacerse hermano de otro es como un éxodo, una reconciliación. Las “obras de misericordia” son la ocasión que se nos brinda durante la peregrinación de nuestra vida, para ser “misericordiosos como el Padre”, es decir, justos y caritativos para estar en comunión los unos con los otros.

LA MISERICORDIA QUE VA MÁS LEJOS QUE LA JUSTICIA: EL PERDÓN   

La misericordia como perdón de las ofensas es la otra cara del amor fraterno. Si la misericordia como compromiso construye la fraternidad, el perdón mutuo reconstruye y consolida la fraternidad. Evita que la división y el rencor que producen las ofensas paralicen a la comunidad.
¿Qué es la reconciliación cristiana? La reconciliación es la vuelta a la amistad o a la fraternidad entre personas, familias, grupos sociales o países, llamados a ser hermanos que han roto esa fraternidad o esta amistad. La reconciliación es más grande que la “conciliación” (que es un acuerdo, más o menos provisional entre las partes): es la restauración de la fraternidad destruida. Por eso la reconciliación adquiere la forma de un “regreso”, de una reconstrucción, de un reencuentro: “Me pondré en camino a donde está mi padre...” (Lc. 15, 18). “... Se puso en camino a donde estaba su padre...”, en esta parábola, el hijo pródigo trata de volver a la casa del padre.
La celebración del sacramento de la reconciliación es el lugar donde la conversión a Dios y la reconciliación con Él y con los demás se convierte un acontecimiento real en nuestras vidas. Ahí, real y sacramentalmente nos arrepentimos de las faltas cometidas y recibimos la presencia de Dios, que nos espera para recibir nuestra conversión y nos da su gracia de amor y misericordia.
En la celebración de este sacramento, el encuentro vivificante con Cristo toma la forma del perdón y de la misericordia. Es verdad que estamos invitados a arrepentirnos y pedir perdón, fuera del sacramento de la reconciliación. Pero esos arrepentimientos son como una preparación para el gran encuentro sacramental con Aquel que es la fuente de toda misericordia: Jesucristo. Al mismo tiempo, nuestro arrepentimiento y nuestra conversión son confirmados por la gracia del sacramento y adquieren así una dimensión eclesial, es decir, para el bien de todo el Cuerpo de Cristo,  de toda la Iglesia.
En conclusión, nuestra auténtica participación en el sacramento de la reconciliación nos introduce en una auténtica experiencia del Espíritu Santo, que nos identifica con la muerte de Cristo, lo que significa morir a nuestros propios pecados, a sus raíces, a las tendencias profundas del mal que está en nosotros y que tan sólo el Espíritu puede arrancar.
La celebración de este sacramento es un comenzar de nuevo perpetuo, un fortalecimiento de nuestro espíritu para ir más allá de nuestras debilidades y tentaciones. Es una experiencia que nos hace encontrarnos con el rostro misericordioso de Cristo. 
 
II – LOURDES, LA PEREGRINACIÓN DE LA MISERICORDIA
 

LA PUERTA DE LA MISERICORDIA

“La peregrinación es un signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia. La vida es una peregrinación y el ser humano es viator (caminante), un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada. También para llegar la Puerta Santa en Roma y en cualquier otro lugar, cada uno deberá realizar, según con sus propias fuerzas, una peregrinación. Esto será un signo del hecho de que también la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio. La peregrinación, entonces, sea estímulo para la conversión: atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros” (Papa Francisco, “Misericordiae vultus” 14).

En este año jubilar, nuestra peregrinación, personal o comunitaria, ofrecerá la ocasión de pasar por la Puerta de la Misericordia, que estará situada en la entrada San Miguel. Esta puerta estará en comunicación directa con el Calvario Bretón y allí podremos contemplar a Jesús crucificado, muerto por nosotros y puerta de la misericordia. Al mismo tiempo contemplaremos a la Virgen María, madre del crucificado, al pie  de la Cruz.
“Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: Ahí tienes  a tu Madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa”. (Jn. 19, 25-27)
“Ahí tienes a tu hijo...”, estas palabras pronunciadas por Jesús no son una simple recomendación que hace a su madre; son una manera de poner en evidencia una nueva forma de ser engendrado en la maternidad de María.
 “El discípulo que Jesús tanto quería...” es el que Jesús ama con un amor predilecto, el amor que ocupa el primer lugar en la relación: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.” (Jn. 15, 16). Se trata también de un amor que hace del otro un “discípulo”, un “amigo”, es el amor que “perfecciona” (hace perfecto): “Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor” (Jn. 15, 10). Y el fruto de ese amor es la alegría perfecta: “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud” (Jn. 15, 11).
La expresión “el discípulo que Jesús tanto amaba” no es tanto la indicación de un amor de predilección por un discípulo en particular, como una explicación que aspira a situar al discípulo como tal en la esfera del amor y la misericordia. La expresión tiene un valor simbólico y designa a todos los creyentes. Es el creyente el que es confiado a María y el que la recibe como Madre. Es el peregrino el que es confiado a María.
En este sentido es como hay que entender: “Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa” (Jn. 19, 27). Ese “su casa” no indica solamente la casa, sino también los bienes propios que le pertenecen como discípulo: el vínculo de fe que le une a Cristo y que se expresa en la práctica del mandamiento de amor. En este espacio espiritual es donde el discípulo recibe a María como madre. Es en ese espacio espiritual es donde Bernardita  y los peregrinos de todos los tiempos acogen la presencia de María como madre.
María, madre de misericordia, está siempre presente en la vida del creyente al servicio de la alianza entre su Hijo y sus discípulos. Y esta alianza tiene un nombre: la misericordia.
El 11 de febrero de 1858, Bernardita recibe la gracia de “hacer bien la señal de la cruz”: “Quise hacer la señal de la cruz, pero fui incapaz de llevar la mano a la frente, hasta que la Señora hizo la señal de la cruz, y entonces yo también pude
hacerla”.
Para “hacer bien la señal de la cruz” le bastó con mirar a la Señora y hacerla como ella la hizo. Numerosos testigos nos dicen que con ese gesto sencillo, hacer bien la señal de la cruz, parecía que ella entraba en una realidad diferente. Esa otra realidad es la que el Señor nos propone en el Evangelio: pasar del pecado a la gracia, del egoísmo al compartir, de la división a la comunión, del aislamiento al encuentro, de la tristeza a la alegría, del odio al perdón, etc.
Pasando por la puerta de la Misericordia estamos invitados, con María y Bernardita, a hacer la señal de la cruz para mostrar de esa manera nuestra decisión de entrar en la realidad de la gracia de la misericordia para nosotros y para todos con quienes nos encontramos.

LA GRUTA

La Gruta de Lourdes es el lugar donde Bernardita Soubirous vio por 18 veces, a la Virgen María, Madre de Dios, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858,.
Este encuentro entre estas dos personas tuvo lugar en vistas de un tercer encuentro, el de Cristo. De hecho, durante todas las apariciones, la Virgen se presenta siempre como la que se pone al servicio de Bernardita para hacerle descubrir poco a poco por medio de una catequesis y una pedagogía extraordinaria, en presencia de la fuente al fondo de la gruta. La fuente que Bernardita descubrió durante la novena aparición es el símbolo de todo el mensaje que María confía a Bernardita. Esta fuente simboliza la persona misma de Cristo. Cuando la Señora dice a Bernardita: “Vaya a beber y a lavarse en la fuente” es una invitación que le hace para que entre en el misterio de la vida de su Hijo. No basta con descubrir la fuente (Cristo), hay que beber y lavarse en ella. Eso quiere decir alimentarse con la Palabra de Dios y dejarse transformar por su presencia sacramental en la Reconciliación y la Eucaristía.
La Gruta es también el lugar del silencio y de la oración necesaria para dialogar con el Señor.
La Gruta es también el lugar de un comienzo, de un arranque, de una partida, de una novedad, la Gruta es un lugar de encuentro, donde el hombre y la mujer se descubren bellos a los ojos de Dios, amables a los ojos de los demás.
En la Gruta de Lourdes nacen amores y amistades para toda una vida y son muchos los que oyen la llamada y reciben la gracia de consagrar su existencia al Señor y a sus hermanos.
Delante de la Gruta descubrimos la presencia maternal de María y tenemos la experiencia de ese rostro maternal de la Iglesia, por lo que la Gruta es un lugar de acogida, de escucha, de comprensión, de apertura al otro, lugar de preferir al otro a sí mismo, expresado por el don y el servicio a los demás.
La Gruta es el reflejo de la humanidad nueva, de una nueva creación.
La Gruta es la belleza de la Inmaculada Concepción, el maravilloso encuentro entre la Santísima Virgen y Bernardita, y la gracia que se sigue de todo eso, ha marcado para siempre estos lugares.
La Gruta es un lugar que acoge nuestra humanidad tal y como es, con sus alegrías y sus penas, sus heridas, sus frustraciones, sus fracasos y sus triunfos. Y al mismo tiempo, es un lugar donde tenemos la experiencia de la irrupción de Dios en la persona de María. Como dice el Apóstol san Pablo “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rm. 5, 20).
La Gruta es por eso el lugar de todas las misericordias.

LAS PISCINAS Y LAS FUENTES

En la Gruta de Lourdes, María introdujo a Bernardita en el Evangelio. La catequesis de María llega a Bernardita en lo que ella es: su condición humana marcada por el pecado. Al mismo tiempo, la toca en su realidad, su pobreza, su ignorancia,  su enfermedad, su indigencia.
Durante las apariciones penitenciales (de la 8a a la 11a), por petición de la Señora, Bernardita realizó tres gestos: andar de rodillas y besar el suelo de la Gruta, comer algunas hierbas y embadurnarse la cara con el fango de la Gruta.
Estos gestos son bíblicos, eminentemente penitenciales que nos remiten a los momentos importantes de la Pasión del Hijo de Dios.
Andar de rodillas y besar el suelo de la Gruta: es el gesto de la humillación del Hijo de Dios, es el gesto de la Encarnación. “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz” (Flp. 2, 5-8).
Comer algunas hierbas que crecían en el interior de la Gruta. Las hierbas amargas del libro del Éxodo nos hablan del cordero inmolado con el que los hebreos piden los favores de Dios: “El diez de este mes, cada uno procurará un animal para su familia, uno para cada familia. A la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman.
Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y hierbas amargas” (Ex. 12, 1). Las hierbas amargas en la Biblia significan el pecado, lo que hace mal al hombre. Y he aquí a Bernardita, a imagen del cordero de Dios, que come esas hierbas significándonos que el hombre ha sido liberado del pecado por el sacrificio del cordero de Dios, Jesucristo.
El fango que desfigura el rostro de Bernardita es la imagen del “siervo paciente de Dios”, del que nos habla el profeta Isaías (Is. 52,14).
Estos gestos realizados por Bernardita, respondiendo a la  petición repetida  de la Señora, tienen como finalidad hacernos descubrir otra realidad. Andar de rodillas y besar el suelo son gestos de humillación y son también gestos de ternura hacia el suelo de la Gruta. Los otros dos, comer hierbas y tomar barro, expresan el deseo de limpiar ese suelo. Hay que pasar por esa purificación para que pueda aparecer lo que está oculto y que es el verdadero tesoro: la fuente. Hay que amar al hombre, hijo de Dios, que es pecador, para librarlo del pecado, para que pueda descubrir en su corazón la fuente de amor y de caridad, ya que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios: “Vaya a beber y a lavarse en la fuente”, dijo María a Bernardita el 25 de febrero durante la novena aparición.
En la contemplación del Hijo del Hombre desfigurado, coronado de espinas, ensangrentado, contemplamos lo trágico de la historia de los hombres. Pero simultáneamente, en el Hijo del Hombre se manifiesta el amor de Dios hacia la humanidad: “Uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y al punto salió sangre y agua” (Jn. 19, 34).
Haciendo el gesto de beber y lavarnos expresamos la necesidad de esta purificación de nuestros sentimientos y palabras para que podamos comunicarnos con nuestros hermanos, no a un nivel superficial, sino al nivel de la fuente de la caridad que dormita en nosotros. Igual que en la Samaritana, nuestra conversión es posible según las palabras de Cristo: “El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la Vida eterna” (Jn. 4, 14).
Pasando por las piscinas y haciendo el gesto del agua, los peregrinos quieren significar el deseo de ser purificados por la gracia de Dios y, al mismo tiempo, expresar el deseo de hacer brotar de lo más profundo de su corazón la caridad, que ya está en él, para comunicarla a los demás. En conclusión, estamos invitados a darnos de beber unos a otros, lo que quiere decir dar al otro lo mejor de nosotros mismos. Tengo sed de la misericordia de mi hermano y mi hermano tiene sed de la misericordia de mi corazón. El esposo debe poder beber y lavarse en el corazón misericordioso de su esposa y viceversa. La familia está llamada a comunicarse en lo más profundo de la misericordia.

LA CAPILLA DE LA RECONCILIACIÓN

El 11 de febrero de 1858, Bernardita, afectada ya por el asma, la desnutrición  y el hambre va junto a una gruta húmeda y oscura buscando, leña y huesos. Y en ese momento, después de haber escuchado como “una ráfaga de viento”, vuelve su mirada hacia la Gruta y ve a una Señora vestida de blanco y rodeada de un halo de luz que se refleja en su cara, convirtiéndose así en el signo de la luz.
María refleja la luz de Aquel que es la luz, Cristo.
Y si Bernardita refleja esa luz en su cara es porque su corazón está iluminado por esa luz. Al mismo tiempo, esa luz le muestra las tinieblas de su corazón. Por eso la muchacha, el sábado siguiente, va a buscar al P. Pomian para confiarle la extraordinaria experiencia que acaba de vivir y confesarse por la primera vez en su vida. Encuentro con el sacerdote muy significativo porque nos sugiere que esa misma luz que ve en la Gruta se encuentra en el sacramento de la reconciliación y de la eucaristía, en la vida sacramental y en la vida dentro de la Iglesia. “Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia.” (Con. Vat. II Lumen Gentium, n°1)
En frente del Centro de Acogida de enfermos Notre-Dame, lugar de encuentro de las personas enfermas y de los hospitalarios, al otro lado del río Gave, se encuentra la Capilla de la Reconciliación. Está en el antiguo emplazamiento del Asilo Notre-Dame. Es un bello símbolo: Dios quiere la curación total del hombre. Enfermedad y pecado tienen que ser bien diferenciados. Jesús es muy claro en este punto. Pero el ser humano sufre por estar dividido. Aspira a la reconciliación: consigo mismo, con los demás, con el mundo que le rodea y también con Dios, su Creador y su Salvador.
La capilla de la reconciliación es la más bella de todas las capillas del Santuario, no por su belleza material sino por la belleza de lo que se vive en el interior de ese edificio. Un penitente, animado por su deseo de conversión por el perdón pedido y recibido, y al mismo tiempo el sacerdote, ministro de la misericordia, vuelven a decir de manera concreta el “Sí” de la alianza de misericordia que Dios hace con toda la humanidad.

LOS CENTROS DE ACOGIDA DE ENFERMOS: NOTRE-DAME,  SAINT FRAI Y SALUS INFIRMORUM  

“Los Centros de Acogida de enfermos no serían más que estructuras colectivas parecidas a tantas otras, si no estuvieran las Hospitalidades, esas decenas de miles de voluntarios que, cada año, dedican su tiempo y gastan su dinero para acompañar o acoger en Lourdes a las personas enfermas o discapacitadas.
Lourdes es un lugar donde muchas personas pueden vivir la parábola del Buen Samaritano. El Samaritano se detuvo, cuando quizás tenía prisa. No retrocedió frente a las heridas del hombre medio muerto. También los Hospitalarios, detienen la marcha de sus ocupaciones o de su ocio y aceptan mirar a aquellos que nuestra forma actual de vivir relega a menudo a lugares aparte.
El Samaritano se alegra de encontrar un albergue al que puede llevar con toda seguridad al herido al borde del camino. Se lo confía a otro, sin desentenderse de él ya que volverá y pagará el resto. Es un buen ejemplo para los hospitalarios: el enfermo no les pertenece.
Esto no sería Lourdes si hubiéramos construido hermosos Centros para enfermos, con un personal cualificado, pero sin la gratuidad de la presencia de los voluntarios. Sería una lástima para las personas acogidas, pero otro tanto para los voluntarios, ya que servir es un camino de descubrimientos, un camino de fe en el Servidor. Es estupendo que haya tantos jóvenes que quieran desempeñar ese servicio”. (Monseñor Jacques Perrier “El Evangelio de Lourdes”).
P. Horacio Brito m.i.c, Misionero de la Inmculada Concepción de Lourdes, Capellán
Oración del Jubileo
Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena de buscar la felicidad
solamente en una criatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!
Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti,
su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción,
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva
a los pobres, proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén.

Papa FRANCISCO
Tema Pastoral LOURDES 2016