
Monición de Entrada
Monición:
¡Bienvenidos a todos! Qué alegría encontrarnos finalmente aquí, unidos como diócesis riojana a los pies de nuestra Madre. Dejamos atrás nuestros hogares, nuestras parroquias y las tierras del Ebro para cruzar el umbral de este rincón de paz donde el cielo tocó la tierra. En esta Misa de Bienvenida, la Virgen María nos recibe en su casa. Nos invita a poner en sus manos nuestras mochilas cargadas de intenciones, cansancios, dolores y esperanzas. Hoy, enfermos, hospitalarios y peregrinos formamos una sola familia. Comenzamos esta Eucaristía con el corazón abierto, cantando con gozo y sintiéndonos profundamente amados por Dios.
Oración de los Fieles (Preces)
- Sacerdote: Presentemos al Señor nuestras intenciones por mediación de la Virgen Inmaculada, diciendo juntos: Escúchanos, Madre de la Esperanza.
- Peticiones:
- Por la Iglesia y nuestro Obispo: Para que la Iglesia de Calahorra y La Calzada-Logroño siga siendo un reflejo vivo del amor de Cristo. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y personas dependientes: Que son el corazón y los verdaderos protagonistas de nuestra peregrinación. Para que en estos días en Lourdes encuentren alivio físico, consuelo espiritual y la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.
- Por los hospitalarios y voluntarios: Para que el Señor bendiga su entrega, cuidado y alegría. Que sus manos y sus corazones sean el rostro de la ternura de Dios para con los que sufren. Roguemos al Señor.
- Por los peregrinos y nuestras familias en La Rioja: Por todos los que nos acompañan en el camino y por quienes se han quedado en nuestros pueblos y ciudades. Para que las gracias de este santuario lleguen a todos sus hogares. Roguemos al Señor.
Monición de Salida / Despedida
- Monición:
Hemos celebrado el banquete de la fraternidad. Nuestra peregrinación no ha hecho más que empezar. Nos espera la Gruta, el agua de la fuente, las procesiones y el encuentro mutuo. Salgamos de esta celebración con la alegría de sabernos acogidos por nuestra Madre. Vayamos a vivir estos días con espíritu de servicio, oración y profunda confianza.
Lecturas: 2 Reyes 24, 8-17) y (Mateo 7, 21-29).
¡Bienvenidos a Lourdes! ¡Qué alegría encontrarnos finalmente aquí, a los pies de la Virgen, cruzando el umbral de esta Gruta de Massabielle que tantas veces hemos soñado y rezado desde nuestras parroquias y hogares en La Rioja! Dejamos atrás las tierras del Ebro para adentrarnos en este rincón de paz donde el cielo tocó la tierra a través de las manos de una humilde pastora, santa Bernadette.
Venimos cargados de intenciones, de cansancios, de dolores físicos y del alma, pero sobre todo venimos con el corazón abierto. Y es precisamente de lo que nos habla hoy la Palabra de Dios en este primer día de nuestra peregrinación.
1. Del destierro a la Gruta: El consuelo del reencuentro
La primera lectura nos ha mostrado una realidad durísima: el destierro del pueblo de Dios. El rey Joaquín y todo su pueblo son arrancados de su tierra y llevados a Babilonia. Se sienten despojados, vulnerables, lejos de su hogar y de su templo.
A veces, hermanos, nosotros también vivimos nuestros propios destierros. El destierro de la enfermedad que nos aísla, el destierro de la edad que debilita las fuerzas, la pérdida de seres queridos, o la sequedad espiritual que nos hace sentir lejos de Dios. Venir a Lourdes es, en cierta manera, regresar del destierro. Aquí, María no nos recibe como a extraños, sino como a hijos en su propia casa. Nos mira con ternura y nos dice que, aunque el mundo a veces nos despoje de seguridades, el amor de su Hijo permanece intacto.
2. Edificar sobre Roca: El secreto de Massabielle
En el Evangelio, Jesús nos regala una parábola bellísima y oportuna para este momento: «El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca».
Fijaos en el paisaje que nos rodea. ¿Dónde se le apareció la Virgen a Bernadette? No fue en un palacio, ni en un terreno liso y cómodo. Se le apareció en una hendidura de la roca. Una roca dura, fría y tosca. Sin embargo, de esa roca, por obediencia y fe, brotó un manantial de agua viva que sigue curando y consolando a millones de personas.
Jesús nos advierte hoy contra la religión del "postureo" o de la superficie: «No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos». Nos invita a no construir nuestra vida sobre la arena de las ideologías pasajeras, del egoísmo o de las falsas promesas de felicidad que se desmoronan cuando soplan los vientos de la prueba. Peregrinar a Lourdes es un examen de cimientos. Venimos a pedirle a la Virgen que nos enseñe a edificar nuestra vida familiar, comunitaria y personal sobre la única Roca firme, que es Cristo Jesús.
3. Los enfermos y hospitalarios: Piedras vivas de la Iglesia Riojana
Si hay alguien en esta peregrinación que entiende lo que es resistir a la tormenta, sois vosotros, queridos hermanos enfermos. Cuando la lluvia del dolor arrecia y los vientos de la debilidad golpean vuestra salud, vuestra fe compartida aquí nos demuestra que vuestra casa está cimentada sobre roca. No os derrumbáis porque os sostiene el Señor. Sois el tesoro más preciado de nuestra diócesis y el corazón de esta peregrinación.
Y a vosotros, hospitalarios y voluntarios: vuestras manos y vuestro servicio son los brazos de María que sostienen a quienes vacilan. Al desgastaros por los demás, ponéis en práctica la palabra de Jesús, convirtiendo la teoría del Evangelio en la roca sólida de la caridad viva.
Un camino que empieza hoy
Queridos peregrinos ri: que estos días en Lourdes no se queden en la superficie, en un mero viaje de emociones que el viento se pueda llevar al regresar a casa. Al contemplar la Gruta, tocad esa roca con vuestras manos, pero sobre todo, dejad que Cristo toque vuestra alma.
Pidámosle a Nuestra Señora de Lourdes, bajo la guía del Espíritu Santo, que nos conceda la gracia de una fe firme, una esperanza inquebrantable y una caridad operante. Que al volver a La Rioja, seamos hombres y mujeres renovados, testigos de que, pase lo que pase, nuestra vida está construida sobre la Roca que nunca falla.
Santa María de Lourdes, ruega por nosotros.
Santa Bernadette, ruega por nosotros.
¡Feliz y bendecida peregrinación a todos! Amén.