jueves, 2 de junio de 2022

LOS SIGNOS DE LOURDES, SON LOS SIGNOS PASCUALES.


·         LA LUZ.

En la Pascua, la Iglesia representa el misterio de luz  de Cristo con el signo del Cirio Pascual, cuya llama es a la vez luz y calor. El simbolismo de la luz se relaciona con el del fuego: luminosidad y calor,  y energía transformadora del fuego: verdad y amor van unidos. El cirio Pascual arde y al arder, se consume: cruz y resurrección son inseparables.

La iglesia calificó al bautismo como el sacramento de la iluminación como una comunicación de luz y lo ha relacionado inseparablemente con la resurrección de Cristo. Con Él surge en nosotros la luz de la verdad y empezamos a entender. Él es la Luz. Y el cirio bautismal es el símbolo de la iluminación que recibimos en el bautismo.

 

La procesión de Antorchas en el atardecer del Santuario, la iluminación de cientos de velas ante la Virgen, ¿qué representan si no es a Cristo Resucitado, a Dios “luz de luz”, al cristiano bautizado iluminado por esa luz divina?

 

·         EL AGUA.

Jesús profetizo durante la fiesta de las Tiendas: “El que cree en mí…de sus entrañas manarán torrentes de agua viva”. En el bautismo, es el Señor que no solo nos convierte en personas de luz, sino también en Fuentes de las que brota agua viva. Todos conocemos a personas que son como el agua fresca de un manantial. Son los grandes santos conocidos, pero también los encontramos en nuestra vida cotidiana: personas que son una fuente.

 

El agua es otro de los símbolos fundamentales en Lourdes; el agua de su Gave, el agua de sus fuentes y piscinas, con las que se sacia la sed, se recoge con devoción en garrafas para llevarlas a casa o en las que se baña a los enfermos. Qué son esos baños de agua, sino una renovación bautismal,  en los que aunque no haya una curación  física siempre hay una renovación de purificación y de vida?. ¿Qué son esos deseos de tomar el agua del manantial de la Virgen sino el  querer convertirnos en fuentes de las que brota el agua fresca que da vida a los demás?

Pidamos que seamos siempre fuentes de agua pura, fresca saltarina del manantial de su verdad y de su amor.

 

·          EL ALELUYA.

Desde que Cristo ha resucitado, el amor es más fuerte que el odio; la fuerza de la vida es más fuerte que la de la muerte. La mano salvadora del Señor nos sujeta, y así podemos cantar ya ahora el canto de los salvados, el canto nuevo de los resucitados: ¡Aleluya!

 

Lourdes no se entendería sin el Canto. El AVE MARIA cantado por miles de voces en todos los idiomas refleja la universalidad de la Iglesia allí presente. El Ave María es el cántico de la Encarnación y la Resurrección de Jesucristo dirigido a aquella que trajo a este mundo la Vida nueva y que ya ha participado en primicia de su Resurrección en cuerpo y alma. El Ave María es el canto de la gloria y la resurrección. Es el Aleluya de la liberación del pecado y de la muerte. Es el Aleluya de los santos que cantan con la Reina de los cielos al Dios “Luz de luz”, “Agua Viva” “Creador con su Resurrección de una nueva humanidad”.

Con la Luz, el Agua y el Canto, Lourdes se convierte en una continua Pascua.

 

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